Una de las cuestiones clave actuales en ecología y conservación es entender como el cambio global puede afectar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que esta provee a la humanidad. Los cambios en el clima y uso del suelo pueden disminuir la diversidad, deprimiendo las funciones desempeñadas por las especies, con la consiguiente reducción en los servicios ecosistémicos y el bienestar humano. Muchos servicios ecosistémicos son desempeñados por insectos, entre los que destacan los escarabajos coprófagos (Scarabaeoidea). Estos, al alimentarse de excremento y enterrarlo contribuyen a la mineralización, aireación y disponibilidad de nutrientes del suelo, por lo que son importantes actores en el funcionamiento de los ecosistemas. Así, los escarabajos coprófagos son clave para la productividad y sostenibilidad de los sistemas naturales y agro‐forestales. A pesar de su importancia ecológica, el conocimiento actual sobre el impacto del cambio global sobre la diversidad y servicios ecosistémicos que los escarabajos coprófagos ejecutan, es limitado; gran parte de los datos disponibles provienen de observaciones o experimentos donde no hay un control adecuado de los condicionantes que se quieren estudiar.